Ana Clelia
Una historia de sabores, viajes y encuentros
Mi historia comenzó jugando a cocinar y haciendo pasta en el campo de mis abuelos. A los 21 años me fui a España: desde entonces, los viajes, el servicio y las cocinas de distintas culturas fueron dando forma a mi oficio.
Después de trabajar en villas de Ibiza y a bordo de barcos por el Mediterráneo, Estados Unidos y el Caribe, la maternidad me trajo de regreso a Uruguay. Hoy cocino en Punta del Este, cerca de los productores y de las personas para quienes preparo cada mesa.
La cocina llegó a mi vida primero como juego, después como oficio y finalmente como una forma de expresión.
Conocer mi historia
El comienzo · una mesa de familia
De niña inventaba programas de cocina y hablaba a cámaras imaginarias. Jugaba con lo que encontraba en la naturaleza: crear y descubrir eran parte de la misma curiosidad.
En el campo de mis abuelos observaba a las mujeres de mi familia cocinar para muchos. Entre mesas de madera, harinas y mis primeras pastas caseras, aprendí que cocinar también es transmitir, compartir y cuidar.
España e Ibiza · el arte de recibir
A los 21 años me fui a vivir a España. Trabajé en restaurantes como camarera y coctelera, aprendiendo sobre servicio, atención y hospitalidad. En mi tiempo libre viajaba para conocer mercados, productos y otras maneras de comer: una escuela hecha de sabores y encuentros.
En las villas de lujo de Ibiza profundicé en el servicio personalizado. Cocinar para familias me enseñó a escuchar, interpretar sus gustos y cuidar los detalles que convierten una comida en un recuerdo.
Italia y Asia · seguir aprendiendo
En Italia continué formándome con cursos y talleres, acercándome a una cultura que valora el producto, la tradición y sus tiempos.
Antes de entrar en la industria náutica pasé una temporada en Asia. Sus ingredientes, técnicas y contrastes ampliaron mi manera de entender las texturas y el equilibrio de los platos.
La vida a bordo · cocinar por el mundo
Como cocinera en la industria náutica recorrí el Mediterráneo, Estados Unidos y el Caribe. Cocinar a bordo exigía organización, creatividad, autonomía y adaptación a personas de distintas culturas.
Cada destino sumaba productos, costumbres y aprendizajes. Los viajes y la cocina siguieron alimentándose mutuamente.
Uruguay · volver al origen
La maternidad transformó mis prioridades y decidí volver a Uruguay e instalarme en Punta del Este. El regreso fue también una búsqueda: conocer pequeños productores, huertas, quesos, huevos, carnes, bodegas y aceites de oliva, y entender quién está detrás de cada ingrediente.
Comencé a profundizar en alternativas sin gluten y fermentos, algunos de los cuales elaboro yo misma. Actualmente continúo mi formación en pastelería francesa avanzada. Aprender sigue siendo parte de mi cocina.
Hoy · la comida como encuentro
Hoy encuentro mi lugar en las casas de las personas: escuchando qué les gusta, eligiendo productos y preparando una experiencia personal alrededor de la mesa.
Traigo conmigo los sabores, técnicas y culturas que conocí, junto con el recuerdo de aquellas mesas familiares. Sigo creyendo que una comida puede abrir una conversación, crear un recuerdo y celebrar la vida.

















